Días en los que la tristeza y el vacío se apoderan de ti al no encajar en ningún sitio, donde simplemente eres un objeto más... un ser invisible en el que nadie se fija.
Miedo, tan sólo miedo, a no ser aceptado por la sociedad, a no ser nunca querido y además desplazado por todos.
Llegar a sentir angustia e impotencia por como es uno mismo, por como poder cambiar su forma de ser para ser mejor persona.
Esos momentos donde ves que no es la gente la culpable, si no uno mismo, que no eres lo demasiado bueno como para ganarse un hueco en la vida o en el corazón de cada persona.
Esa sensación de soledad donde tan sólo puedes pensar en cada momento malo de la vida, en personas que ya se han ido, en cada cicatriz por daños emocionales...
Nos invade una solitaria y nostálgica sombra donde tan sólo vemos el lado oscuro de la vida, donde no hay sitio para la felicidad... que nos hunde en la miseria haciendo un agujero profundo y gris de donde es difícil asomar la cabeza.
Por todo esto...tenemos que dejar atrás el lado negativo para adentrarnos en una vida mejor llena de situaciones bonitas e inolvidables, dándonos cuenta que estar solo alguna vez no es tan malo... sirve para reflexionar sobre todo lo que hemos hecho o dicho, pensar en futuros sueños que queremos cumplir y además recordar momentos o simplemente instantes de la vida donde nos hayamos reído o sentido felices... por ello, cierra los ojos y piensa en todo aquello que te haga verle sentido a la vida.
CARPE DIEM
CARPE DIEM













