Hoy es uno de esos días en los que me siento apagada, triste y desolada.
Ver caer por la ventana las gotas frías de la lluvia, me hacen recordar un agujero negro sin salida, donde no hay esperanzas, no hay nadie que te salve de esa oscura soledad.
Esas calles solitarias, donde sólo ves a un pobre hombre andando lentamente con el frío congelándole cada centímetro de su piel, cayéndole la lluvia por su rostro y sus gafas, deseando llegar a su casa y poder sentir el calor de una dulce y tranquila ducha caliente que hace que cada parte de su cuerpo se evada en relajación, mientras que su mente se va a un mundo donde sólo puede entrar él, en el que nada le afecta, sintiendo total libertad.
